Hoy, 5 de octubre, ha cambiado algo que la mayoría de pymes españolas todavía no ha registrado en su radar: cualquier trabajador puede pedir por escrito a su empresa que le explique qué sistemas algorítmicos o de inteligencia artificial se usan para fijar su salario, asignarle tareas, decidir una promoción o justificar un despido. Es la transposición de la directiva europea de transparencia retributiva (UE 2023/970), y entre sus letras pequeñas hay una obligación muy concreta: si tu empresa usa IA para tomar decisiones que afectan a personas, tienes que poder explicarla.
Lo he visto esta mañana en varios medios y despachos laborales, y confieso que es justo el tipo de noticia que me interesa comentar aquí: no es un titular de laboratorio de IA, es una norma con fecha de hoy que obliga a mirar hacia dentro de tu propia empresa.
Qué obliga exactamente la norma
A partir de hoy, las empresas deben poder informar por escrito sobre varios bloques: el salario base, los complementos y cómo se calculan las partes variables; la jornada, turnos y horas extraordinarias; las condiciones del periodo de prueba; y, el punto que de verdad cambia el juego, cualquier sistema algorítmico o de IA utilizado para fijar retribuciones, asignar tareas, decidir promociones o extinguir contratos. A los nuevos empleados hay que dárselo antes de empezar a trabajar; a la plantilla actual, en un plazo de 30 días hábiles desde que lo solicite.
Dicho de otra forma: lo que hasta ahora era una sospecha difusa de empleados y sindicatos sobre «el algoritmo que decide» se convierte en un derecho individual exigible. Y aquí es donde la norma deja de ser un asunto de abogados laboralistas y pasa a ser, directamente, un problema de sistemas.
El problema no es la ley, es no saber qué decide tu propia IA
Llevo meses insistiendo en este blog en que la mayoría de pymes españolas usa IA sin gobierno de datos ni trazabilidad. Esta norma pone cifra a ese riesgo: si tu CRM, tu ERP o tu herramienta de RRHH toma decisiones automatizadas sobre personas —por ejemplo, un scoring que prioriza comerciales según resultados, una IA que reparte leads o tareas entre el equipo, o un módulo que calcula variables de venta— y no sabes explicar con precisión cómo funciona ese sistema, no estás preparado para responder a una solicitud que puede llegar mañana mismo a tu bandeja de entrada.
Y esto conecta directamente con algo que repito a los clientes de Millennialsconsulting: cuando montamos Zoho como sistema de negocio, el valor no está solo en automatizar, está en que cada automatización quede documentada y sea auditable. Un flujo de Zoho CRM que asigna leads por zonas, un Zoho People que calcula variables, una regla de Zia que prioriza oportunidades: todo eso, a partir de hoy, puede tener que explicarse por escrito a quien lo pida.
Tres preguntas que me haría esta semana si dirijo una pyme
- ¿Qué decide realmente la IA en mi empresa? No basta con decir «usamos IA en el CRM»; hay que poder listar qué procesos tocan a personas: asignación de tareas, variables de comisión, evaluaciones, promociones.
- ¿Quién puede explicarlo en 30 días hábiles? Si la respuesta depende de un proveedor externo o de un consultor que ya no trabaja contigo, tienes un problema de continuidad, no solo de cumplimiento.
- ¿Está documentado o solo configurado? Hay una diferencia enorme entre tener un flujo funcionando en Zoho y tener ese flujo descrito en un documento que un trabajador, un sindicato o un inspector pueda leer.
La oportunidad detrás de la obligación
Como partners de Google y de Zoho, esto no lo vemos como una amenaza sino como la confirmación de un mensaje que llevamos tiempo defendiendo: la IA bien implementada en una empresa no es una caja negra, es un proceso de negocio documentado, con reglas claras, propietario y trazabilidad. Las empresas que ya tienen su CRM ordenado, sus automatizaciones descritas y su proceso comercial auditado van a responder a estas solicitudes en una tarde. Las que llevan la IA «a trozos», sin criterio ni documentación, van a descubrir el coste real de haber ido deprisa.
Mi recomendación, muy concreta: aprovecha esta norma como excusa para hacer un inventario rápido de toda automatización o IA que toque a tu plantilla, por pequeña que sea. No por miedo a una sanción —la norma aún no las ha desarrollado—, sino porque es el mismo ejercicio que necesitas para escalar con orden. La transparencia que exige la ley es, casualmente, la misma disciplina que exige crecer bien.