El 44% de las empresas españolas rediseña su estrategia por la incertidumbre geopolítica: la pregunta que nadie hace en el comité de dirección

Illustration of Spanish business leaders redesigning their growth strategy amid geopolitical uncertainty, with world map tensions and a CRM dashboard in the background. Professional flat design, blue and gold tones, conveying strategic resilience and business adaptation.

Esta semana se ha conocido un dato que, leído rápido, parece un titular más de esos que llenan la sección de economía: el 44% de los empresarios españoles ya está rediseñando su estrategia de crecimiento por la incertidumbre geopolítica, según el informe Perspectivas España 2026 de KPMG y CEOE, elaborado a partir de más de 1.200 directivos de todos los sectores. Pero si te paras un momento en los números que lo acompañan, lo que cuenta este informe no es una historia de miedo. Es una historia de contradicción. Y esa contradicción es exactamente el sitio donde quiero que pongas el foco hoy.

Una empresa que teme y, a la vez, invierte

Fíjate en la foto completa que pinta el estudio. Por un lado, el 62% de los directivos reclama un marco jurídico más estable y el 41% señala la pérdida de competitividad como el principal efecto de depender de terceros países. Hay miedo real, y no es infundado: vivimos aranceles que cambian de un mes a otro, cadenas de suministro que se reconfiguran y bloques que se cierran sobre sí mismos. Pero, por otro lado, el 73% de esos mismos empresarios prevé aumentar sus ventas el próximo año, el 58% piensa invertir más que en 2025 y el 45% ampliará plantilla. No es la foto de un sector acobardado. Es la foto de un sector que ha decidido que la incertidumbre no es excusa para quedarse quieto.

  • 44% ya rediseña su estrategia de crecimiento por la incertidumbre geopolítica (34% ya lo ha hecho, 10% lo hará pronto).
  • 73% espera aumentar ventas en los próximos doce meses.
  • 58% elevará su inversión; 45% ampliará plantilla.
  • 79% ve en la IA, sobre todo, una vía para mejorar la eficiencia operativa.
  • 51% sitúa la soberanía en IA entre sus prioridades de autonomía estratégica.

Esta combinación —miedo a nivel macro, optimismo a nivel de negocio propio— es la que llevo viendo en reuniones con clientes desde hace meses. Nadie se cree inmune a lo que pasa fuera, pero casi todos están convencidos de que su empresa concreta va a crecer. Y ahí está, para mí, el verdadero riesgo del dato: no es que las empresas españolas tengan miedo, es que muchas van a intentar crecer con un plan nuevo encima de un sistema comercial viejo.

Rediseñar una estrategia no es escribir un documento nuevo

Cuando el informe habla de «rediseñar la estrategia de crecimiento», hay que traducirlo a lo que de verdad implica: entrar en nuevos mercados para diversificar la dependencia de un solo país o bloque, revisar proveedores, replantear alianzas, y priorizar inversión allí donde antes no se miraba. Todo eso suena perfecto en un comité de dirección. El problema aparece seis meses después, cuando ese plan tiene que convertirse en acciones comerciales concretas: nuevos leads en un mercado que antes no trabajabas, un proceso de cualificación distinto para un cliente que ahora pesa más, un seguimiento distinto de cuentas que antes eran secundarias y ahora son estratégicas.

Si toda esa información sigue viviendo en hojas de cálculo sueltas, en el correo de un comercial o en la cabeza de un director, el rediseño estratégico no se ejecuta: se queda en la diapositiva donde se presentó. Y esto es justo lo que vemos en Millennials Consulting cuando entramos en una pyme que acaba de decidir «entrar fuerte» en un mercado nuevo: la decisión está tomada, pero no hay ningún sistema que la sostenga.

El CRM como ejecutor de la nueva estrategia, no como archivo de contactos

Aquí es donde insisto, una vez más, en algo que repito a cualquier cliente que empieza a hablar de pivotar mercados o reforzar inversión: un CRM como Zoho no es la base de datos donde guardas los teléfonos de tus clientes, es el sistema donde se ejecuta tu estrategia día a día. Si decides priorizar un nuevo segmento, eso tiene que traducirse en campos, en pipelines y en reglas de automatización dentro del CRM, no solo en una frase del plan estratégico. Si decides que la soberanía en tus proveedores tecnológicos importa —y el 51% de los encuestados dice que sí—, eso también se traduce en con quién trabajas para gestionar tus propios datos comerciales.

Lo mismo pasa con la productividad del equipo que va a ejecutar ese giro estratégico. Si vas a abrir un mercado nuevo, necesitas que comerciales, marketing y dirección compartan información en tiempo real sin fricción, y eso es exactamente lo que resuelve Google Workspace bien configurado: documentos compartidos, agendas sincronizadas con el nuevo ritmo comercial, y ahora también Gemini integrado para acelerar análisis que antes llevaban días. El 79% de los empresarios ve la IA sobre todo como palanca de eficiencia operativa, y es precisamente en este punto —ejecutar rápido un cambio de rumbo— donde esa eficiencia se nota de verdad, no en una demo bonita.

Mi conclusión

Si tu empresa está entre ese 44% que está rediseñando su estrategia por la incertidumbre geopolítica, mi consejo no es que dudes de la decisión. Es que te preguntes algo mucho más incómodo: ¿tu CRM y tus herramientas de trabajo ya saben que has cambiado de estrategia, o solo lo sabe tu comité de dirección? Porque un plan que vive solo en una presentación no te protege de nada. Un sistema que ejecuta ese plan, lead a lead, cliente a cliente, sí.